viernes, 31 de diciembre de 2010

- Se Viene, Se Viene -

Tenía pensado escribir lo usual... Palabras de afecto, agradecimientos... Pero creo que a estas alturas sería muy básico, así que vamos a improvisar...
Me prometí no escribir nada, sin antes haber ordenado mi habitación.
Estuve durante cuatro días, y me dediqué a una limpieza general. Sí, un desastre total, pero valió la pena, porque me digné a recibir este 2011 ordenando al menos una parte de mi vida.
Suena un tanto estúpido, porque cualquiera es capaz de ordenar su cuarto y no anda haciendo menciones honoríficas por ahí, pero, simbólicamente, se podría decir que dejo a este 2010 en un baúl, encerrado bajo 7 llaves... Como quién dice por ahí: ¡Año nuevo, vida nueva!
Hace poco una amiga que pretendo conocer próximamente y a la cual valoro profundamente, me pasó una seguidilla de videos de Youtube. Era un discurso completo de una psicóloga dando una conferencia muy interesante. Comparaba las diferencias del cerebro masculino del femenino... Planteaba una teoría que yo ya había escuchado una vez. Ahora no puedo recordar su nombre —me sale algo así como teoría de los compartimientos— pero sí sé explicar de qué se trataba; en pocas palabras, explicaba la complejidad del cerebro femenino, y la extrema capacidad de no saber separar los sentimientos de todo lo demás... Es decir, por tirar un ejemplo tonto, tenemos que estudiar y no podemos porque estamos pensando en ese mensaje que no nos llega y bla bla bla... Me acuerdo de un ejemplo concreto, a la hora de decidir ordenar nuestros placares, se nos complica en demasía porque estamos pensando todo el tiempo en: "Esto no lo voy a usar nunca, pero tiene valor sentimental. ¡Mejor lo dejo!" "¡Esto también lo dejo porque quizá en algún momento me vuelva a ir!"
Díganme si no es cierto... ¡Qué pedazo de ilusas!
En fin, ¿qué rayos tendrá esto que ver, con el año que se va y el nuevo que comienza?
Hoy fui capaz de deshacerme de todo lo que sé que nunca voy a usar, porque sé que alguien le va a dar una mejor utilidad.
No voy a engañar a nadie, y menos a mí misma... Decidí conservar algunas cosas, y las guardé en mi caja de recuerdos (sí, ¡qué cursi y patética! ¡CAJA DE RECUERDOS! ¡Ja ja!) y me invadió la melancolía... Una melancolía con sabor agradable, alegre, feliz, porque pese a sentir dicha melancolía, HOY, fui capaz de guardar mi agenda del 2010, cerrando el año por completo, con orgullo. Hoy fui capaz de decir hasta nunca, y de adaptarme al cambio; un cambio rotundamente necesario.
Muchos saben que en este año estoy cerrando una etapa. Que mi vida dio un giro de 360º, ¡pero positivamente! Al menos yo lo siento así, aunque no todos compartan mi opinión.
Me siento más liberada, con proyectos a futuro y sin un techo, ¡con ansias de escalar hasta el cielo!
Así que como dije antes, año nuevo, vida nueva...
¡Y a ordenar sus placares!

P.D: Los quiero. Gracias por formar parte de mi vida. Y de todo corazón, espero que terminen bien el 2010 y empiecen mucho mejor el 2011.

Muiño, Carolina.

domingo, 5 de diciembre de 2010

- Canciones En Tu Corazón -

“A vos amigo, te dejo este tema, porque siempre estás ahí, dejándome alguna canción… Y creo que las canciones reflejan emociones… Transmiten sentimientos y generan estados… Esta canción me hace encontrarme conmigo misma cada vez que la escucho; me hace sentir que necesito todo, pero aún no consigo nada… Me aflora distintas sensaciones. Y por ser mi amigo, quiero que te descubras un segundo, como me descubrí yo”.
Porque una canción que a uno le llega de una manera, al otro posiblemente le llegue de otra, con mayor o menor intensidad, dependiendo del momento por el que esté pasando…
Porque cuando estamos enamorados, las canciones nos afectan más de la cuenta, así como cuando estamos de mal humor, tristes o contentos… Siempre hay una letra para cada sentimiento que nos aflora… Incluso para cuando la duda nos acecha, y no sabemos lo que sentimos; y no sabemos para dónde salir corriendo…
Porque considero necesario musicalizar cada instante, cada segundo, para congelarlo y eternizarlo, porque en definitiva los grandes momentos de la vida están acompañados de una canción; y si no lo estuvieron o no lo están, siempre una buena melodía, nos hace recordarlos, como si los estuviésemos viviendo. —Como en las películas, o en las telenovelas, en las que el impacto generado de cada escena es mayor, gracias a las bandas sonoras.
Y porque guardar canciones en tu corazón, es guardar circunstancias que pasaron, es mirar para atrás, y finalmente, sentirte orgulloso del camino que tomaste y del lugar en donde estás parado.
 
Muiño, Carolina.

jueves, 11 de noviembre de 2010

- Onda De Expansión -

Por alguna razón creí que el día de hoy sería magnífico... Espléndido... Radiante.
Consiento las dos últimas calificaciones, y se dan gracias al sol, que embellece la tarde que asoma.
Pero el día de la fecha escasea en cuanto a su magnificencia, porque ese estado se inclina hacia lo perfecto...
Y entonces, yo me pregunto, ¿cómo se puede alcanzar la perfección cuando sentimos la ausencia de algo imprescindible?
Si yo quisiera mirar todo con otros ojos, podría... ¿O no?
¿Me estaría mintiendo? ¿Me estaría convenciendo? ¿O simplemente sería intentar vivir a pleno, evitando el hacerme mala sangre por todo lo habido y por haber?
¿Podrá ser que ante un mínimo disgusto, la salida más cercana y simple sea la insatisfacción? Aclaro que no necesariamente debe ser un disgusto propiamente dicho, sino que tan sólo puede ser el sentimiento de que algo no nos llena...
Y si hay algo que no nos llena, ¿da lo mismo con qué rellenarlo? Un poquito de cal, un poquito de arena...
¿Cómo denotar entre lo real y lo auto-impuesto? ¿Cómo saber cuándo se trata de una imposición y cuándo no?
Los seres humanos hacemos hasta lo imposible por creernos lo increíble. Es decir, tenemos la facilidad de creernos nuestras propias mentiras, para encerrarnos en una burbuja de colores y pretender que todo está bien.
Somos básicos. Buscamos la simplicidad en las cosas, evitando el afrontarlas; porque afrontar, significa reconocer, asumir; y bajo nuestra filosofía de vida, asumir debería ser el último recurso, siendo el primero reprimir... Reprimir aquello que nos hace mal, tapándonos los ojos y los oídos; reprimir aquello que nos hace bien, porque en el medio, alguien de afuera puede terminar sintiéndose defraudado y/o lastimado. Siempre reprimiendo...
Hoy salgo de la mentira. Hoy estallo, exploto. Hoy, elijo romper esta burbuja que me encierra; quizá la onda expansiva que genere el estallido, sea magnífica, encontrando así el complemento faltante de mi concepto de día perfecto; quizá también alguien se sienta herido por mis actos y actitudes, pero a partir de hoy, yo digo basta a tanta represión y le doy la bienvenida a mi próspera felicidad.

MUIÑO, Carolina.

martes, 21 de septiembre de 2010

- Pepito: Relato De Una Experiencia -

Allí me encontraba yo, sentado, aferrado a un objetivo.
Todo era completamente nuevo para mí. Mis manos sudaban e intentaba disimular mi nerviosismo, aunque cada uno de los intentos era en vano.
Siempre hay una primera vez para todo —Me recordé.
De nada servía hablarme a mí mismo; más bien creo que ya me perjudicaba, porque no podía concentrarme en las preguntas que me hacían. Aún así las respondía, ¡claro! Era lo único que importaba. Había que seguir... Había que perseverar. Si algo había aprendido de la vida, era precisamente eso.
Era plenamente conciente de las preguntas que me harían, y sabía cómo responderlas para dar una buena impresión.
Sé que pese a estar completamente tenso, no perdía la cordialidad, y eso me hacía sumar puntos.
No esperaba lo que se avecinaba. A decir verdad, sabía que el momento llegaría. Lo que no esperaba era mi reacción... Sorpresa, sorpresa...
—¿Cómo te imaginás de acá a cinco años?
Mi respuesta armada era simple: "Me veo trabajando de esto, habiendo evolucionado, madurado. Habiendo aprendido lo necesario para destacarme. Me veo avocado al trabajo y a seguir incorporando nuevos conocimientos. Me veo habiendo ganado experiencia, eficiencia y eficacia".
¡Sí señor! ¡Definitivamente yo era bueno para las palabras!
Sin embargo, las cosas no salieron como yo esperaba...
Durante un segundo me di el beneficio de la duda. Un segundo de flashes, un segundo de imágenes de un pasado afectando mi presente, y de un presente definiendo mi futuro.
¿Era eso lo que yo realmente quería? Mejor dicho, ¿qué era lo que quería? ¿Estaba cumpliendo mi sueño...
O estaba cumpliendo el sueño de alguien más?
Yo siempre había tenido una meta clara y concisa, y siempre la había expresado, tanto para mis adentros como para el exterior. ¿Era ésta?... 
¡Claro que no!
¿Por qué tenía que cuestionarme esto ahora? ¿Por qué no antes?
¿Por qué nunca estamos conformes con nuestros tiempos? ¿Por qué queremos todo antes o todo después? ¿Por qué nos cuesta tanto hacernos a la idea de que las cosas pasan en el momento indicado?
¿Será cierta la frase: 'Tu vida puede cambiar en menos de un segundo'?
¿Qué respuesta me hubiera gustado dar en ese momento?
Mi respuesta, siguiendo mi ideal, hubiera sido completamente distinta: "Quiero ser feliz. Quiero formar una familia. Quiero dedicarme a lo que me gusta. ¡Claro que es complicado! Muy posiblemente no vaya a lograrlo..." Ahí es donde todos mis sueños se vienen abajo; en el 'me gustaría que fuera, pero no puede ser'. Parece que esa es una costumbre a la que controversialmente, no logro acostumbrarme.
¿Se puede vivir de un ideal? ¿Se puede convivir con un sueño frustrado? 
Si sólo pudieras y tuvieras que elegir una de las dos opciones, ¿cuál de ellas sería?
La pregunta esa, tan sencilla, tan mediocre... Aquella pregunta de una típica sesión de una hora con la psicóloga, me había dado un trompazo... Un golpe duro.
Si he de decir la verdad aún resuena en mi mente... 
"¿Cómo te imaginás de acá a cinco años?"
Bueno, no lo sé, pero espero en algún momento, poder descifrarlo.

Esto ha sido todo por hoy. Les dejo mis saludos a través de este medio cibernauta mediante el cual Carolina me ha permitido expresarme directamente con ustedes, y a quién guste, le propongo brindarme su ayuda.
Adiós, por el momento.
Pepito.

lunes, 13 de septiembre de 2010

- Glosario: Vacío -

¿Qué es el vacío? ¿Qué nos hace sentir un vacío?
Un objeto puede encontrarse vacío; un paquete, una caja, un envase, un cajón... Lo que fuere. Una persona, ¿cómo puede estar vacía? ¡Claro que estamos hablando de un vacío sentimental y no físico! Entonces, ¿cuándo puede sentirse vacío el ser humano?
¿Qué genera un vacío? ¿Una palabra? ¿Una mirada? ¿Un momento? ¿Una discusión? ¿Un recuerdo? ¿La alegría misma es capaz de generarnos un vacío?
¿El vacío es duradero o sólo es un momento efímero? ¿El vacío es instantáneo o se produce lentamente, prolongando la tristeza?
¿El vacío es la ausencia de lo indispensable? ¿De lo necesario? Entonces... ¿Es la presencia de todo lo innecesario?
¿Vacío es sinónimo de frívolo? Una persona vacía, es consciente de la falta de algo esencial que sería capaz de producir un antes y un después en su vida. Incluso, de tener la habilidad de percatarse de la existencia del vacío, podría encontrar un estado constante de armonía. Una persona frívola, ¿acaso no se destaca por basarse en lo insustancial? ¿Cómo dos palabras tan contrastantes pueden tener un mismo significado en algún punto?
Vacío es ser falto de contenido. Vacío es ser carente de lo más preciado. Vacío es intangible y tangible al mismo tiempo. Vacío es hueco. Vacío es dolor. Vacío es agonía. Vacío es frialdad, es soledad. Vacío es abismo; un eco constante en que nuestra conciencia jamás se agota. ¿Vacío es reflexión? ¿Vacío es madurez? ¿Vacío es crecimiento? ¿En qué concluye el vacío?
¿Vacío es agujero negro... 
                                 O es una luz tenue en medio de la oscuridad?
¿Qué es el vacío?

MUIÑO, Carolina.

jueves, 9 de septiembre de 2010

- Euforia -

Hacía tiempo que no me sentía de esta forma, inundada de adrenalina, una desesperación imparable.
Sorprendentemente, me siento llena, completa.
Supongo que no puede haber nada mejor, o sí; sin darnos cuenta, el ser humano, aunque creamos que sí, no es conformista y nunca nada le basta. Sin embargo, mi sonrisa perdura y parece ser eterna, como si mi mundo girase en torno sólo a una persona. Como si hoy sólo quisiese a esa persona.
Por extraño que parezca, siento que mi cuerpo no alcanza para la inmensa alegría que estoy sintiendo.
Con el sólo hecho de considerar que ocupa mi mente, que simplemente suspiro y ni mis inspiraciones y espiraciones consiguen llenar mis pulmones de aire. Me siento feliz. ¡Qué contradictorio! ¡Tal vez un respirador me viniera lo suficientemente bien ahora!
Un cosquilleo constante y todo parece estar en su lugar, todo parece encajar, como las piezas de un rompecabezas, sólo que éste es mucho más complejo y posee más de cinco mil piezas de tres milímetros cada una. ¡Cómo para no sentirme así! ¡Lo pude armar! Con obstáculos en el medio, claro, pero ¡lo logré!
Situarme en la cornisa para extender mis brazos, sentir el aire fresco y gritar de emoción tampoco parece ser suficiente en este estadío de mi vida.
Sin importar qué pueda suceder de ahora en adelante, volví a tener esa sensación, ínfima pero real; esa sensación que me demuestra que nada es en vano y que me hace percatarme de que estoy viva y de que cualquier golpe ahora puede doler,
e incluso hacerme sangrar...
MUIÑO, Carolina.

- Dichos A La Deriva (JUICIO Y PERJUICIO) -

Dicen que del dicho al hecho, hay un largo trecho.
¿Dicen?
Con el tiempo, a través de mis experiencias que me ayudaron a crecer, pude darme cuenta de que esto es verdadero.
Aún no me gusta creer que es así. Me gusta soñar con que lo que se dice, es lo que debe ser considerado, pero eso es engañarme a mí misma.
Suelo ser una persona de ilusión fácil. Suelo confiar y creer en las personas rápidamente; incluso en mí misma, y eso puede ser más peligroso que confiar en los demás. Un arma de doble filo.
Creer en alguien que nos desilusiona por decir algo que es imposible de cumplir, dependiendo de cuán grave sea el asunto, nos obliga a alejarnos, o al menos, a por algún tiempo desconfiar, actuar con temor, manejarnos con inseguridad.
Al creer en nosotros mismos y desilusionarnos, ¿cómo nos alejamos? Nosotros fuimos los que nos herimos. 
¿Cómo volvemos a creer en nuestro juicio y perjuicio?

MUIÑO, Carolina.

miércoles, 28 de julio de 2010

- Narrador Vs. Protagonista -

Sos quien le da vida a mi personaje. Sos el que me hace respirar. Sos aquel que me deslumbra y por quien me atormento. Sos el escritor de mi cuento protagónico. Sos quien arma la historia, quien la compone; sos quien genera introducción, nudo y... ¿Desenlace?
Sos quien nunca encuentra el final más apropiado, y no hablo de un final que implique un adiós, sino que podríamos contar una historia mucho mejor, pero te falta aprender a concluír con un efecto posterior a toda causa que fuiste capaz de generar.
Gracias a vos, cumplo dos roles en esta narración: tu villana y heroína.
¿Amor o masoquismo?

MUIÑO, María Carolina.

- Hoy Quiero -

Sé que está en uno el dejar de sufrir para lograr sonreír. Sé que mi alegría no debería depender de los demás, aunque obviamente hay factores externos que influyen en la misma. Sé que para que alguien me valore, primero debo valorarme yo misma. Sé que es indispensable conformarse con los pequeños momentos de regocijo que nos da la vida, para poder alcanzar un ápice de felicidad. Sé todo esto y mucho más, pero pese a saberlo, hoy quiero por un instante todo lo contrario.
Hoy quiero conocer gente nueva; quiero enamorarme, y que sea recíproco. Quiero desvivirme por mi carrera, pero también quiero desvivirme por alguien que me dé ganas de llegar a mi meta; quiero sentirme viva, pero que sea gracias a la energía que otro logra transmitirme; quiero influír sobre alguien y que ese alguien influya sobre mí. Quiero sentirme completa, ¿porque acaso una persona no se siente completa gracias al amor? Hoy, por primera vez, quiero dejar de lado toda la filosofía barata habida y por haber; quiero que la vida sea más simple: respirar, contemplar a otro ser y ser feliz. Quiero entender a otra persona de la misma manera en que esa persona me entienda a mí. Quiero compartir una mirada que valga más que mil palabras y que en consecuencia, nazca una sonrisa única e inolvidable. Quiero un abrazo, un beso, un te quiero; quiero honestidad. No pido algo sin fallas, porque la perfección se logra gracias a las imperfecciones que se presentan día tras día; sólo pido amar y ser amada.
¿Puede ser eso 
                        tan malo?

MUIÑO, María Carolina.

viernes, 25 de junio de 2010

- Pepito: Traspasando Fronteras -

Una vez más, desde aquí, dando el reporte de Pepito.
El buen joven decidió comunicarse nuevamente conmigo; parece que últimamente sus dilemas superan su línea fronteriza.
Al comienzo me costó horrores comprenderlo, pero poco a poco fui entrando en su realidad —y cuando digo su realidad no hago referencia a si Pepito tiene o no tiene un estadío constante de locura, sino a que soy una de esas personas que cree que existe: su propia realidad, la realidad del otro y LA realidad.
Pepito está cansado. Pepito no aguanta más.
¡Ay, Pepito! Si pudieras entender que la vida no es color de rosas.
¡Ay Pepito, Pepito! ¿No podría ser la vida mucho más simple si en vez de preguntarte todo acerca de... todo, pudieras experimentarla a gusto? ¡Pero no! Siempre dándole vueltas al asunto... Siempre intentando cuestionar sin cesar.
Como un amigo dice: Me bato a duelo con quien diga que voy bien porque hay rachas en esta vida... Quizá podrías tener en cuenta eso mismo, para enterarte por fin, de que la vida está llena de circunstancias alegres, pero en ella predominan las tristes, ¡y no hay más que hablar, porque es ley! Deberías ir haciéndote a la idea... Sin ir más lejos, ¿no nos percatamos acaso de nuestros momentos felices, gracias a haber pasado también por los dolorosos?
Es así Pepito... No hay una única solución a las adversidades que la vida nos presenta, pero podés encontrar la que menos te perjudique, aunque considero yo, que lo tuyo no es un problema... Simplemente si el amor golpea la puerta, ¿por qué no abrirle y vivir?

MUIÑO, Carolina.

sábado, 19 de junio de 2010

- ¡Gracias Por Tanta Alegría! -


         Será tu voz que me derrite el alma 
                                            y no puedo escuchar...

viernes, 18 de junio de 2010

- Pepito: Un Giro De 360º -

Se viene el estallido y Pepito ya no sabe cómo proceder. Calmar las aguas a esta altura del partido, resulta un acto tardío.
La vida le dio sorpresas, pero no de aquellas alegres, sino de esas inesperadas y terribles; ensordecedoras. Inmóvil y aturdido espera, pero sabido es que el que espera desespera y la paciencia no fue, no es y nunca será sinónimo de eternidad.
¿Qué consejo se le puede dar a una persona con tal grado de descontrol sobre sí misma? Claramente las advertencias perdieron su oportunidad, porque en el momento de prevenir, nadie se dio por aludido. Todos se dejaron estar.
¿Acaso no dice el dicho: 'Mejor prevenir que curar'? ¿Qué pasó con su entorno que no logró denotar lo bueno de lo malo... lo negro de lo blanco? Sin embargo, cuando una situación te paraliza es porque no hubo posibilidad de verla venir. Quizá es porque también existen matices grises, ¿no?
Su vida ya no es la misma. Algo cambió radicalmente en su forma de sentir... de actuar... de pensar... La pregunta del millón es, ¿para bien o para mal? Sólo el tiempo lo dirá; y aunque no sepamos ser amigos del tiempo, debemos saber aguardar. Se supone que su esencia continúa intacta, porque aún así cambien sus actitudes, ¿no es factible que en el fondo continúa siendo quien siempre fue?
En tanto y cuanto Pepito no vuelva a contactarse conmigo, no tendré más novedades al respecto. Hasta entonces, como dice un amigo, 'veremos, veremos... después lo sabremos'.

MUIÑO, Carolina.

lunes, 29 de marzo de 2010

- Carta De Un Padre A Su Hija -

Tal vez hoy te estés preguntando muchas cosas; quizá tus dudas se encuentren a flor de piel; probablemente tu furia resulte insuperable. No tengo mucho por decir, aunque estoy casi seguro de que esperás de mi boca todos los detalles que nunca te van a llegar. Simplemente se me ocurre recordarte que soy tu padre, quien te crió, quien te cuidó, quien te amó, ama y amará para siempre.
En definitiva, ¿quién dijo que por ser padres no cometemos errores? ¡Cometemos, y muchos! Pero yo estoy acá, reconociendo mi equivocación, expresándote todos mis sentimientos.
Ojalá tuviera la entereza de poder decirte personalmente estas palabras; ojalá todo se hubiera dado de otra manera; ojalá todo fuera distinto; ojalá no me odiaras, ni guardaras ese rencor que tanto opaca tu sonrisa, esa felicidad que recuerdo como ayer; esa felicidad que te arrebaté.
Ya perdí la cuenta de los años que pasamos sin hablarnos, y aún así te recuerdo cada día, cada hora, cada minuto, cada segundo...
Mi vida ya no es la misma, porque perdí lo único que le había dado un sentido. No tengo eje y eché a perder mi rumbo; un rumbo que tenía formado y desperdicié por mi inmadurez.
No sé si tiene sentido escribirte esta carta, ya que, ¿con qué fin va dirigida?...
No tengo derecho de pedir perdón, ni de reclamar nada en absoluto, y tampoco es ese el objetivo. Supongo que en el fondo sólo deseo que sepas que no consigo olvidarte, porque fuiste, sos y serás por siempre mi mejor etapa.
Mientras escribo cada línea, imagino tus posibles respuestas y me insulto por saber que por más de toda frase bonita, es injustificable mi comportamiento. No sólo no luché por lo más preciado que tenía, sino que bajé los brazos sin considerarlo. ¡Y pensar que yo te enseñé a ser distinta!
Sos enojera y contestona. Sos hermosa, pero lo más triste de todo, es que ni siquiera puedo describirte, porque me perdí de conocerte. Me perdí de ser feliz con vos. Me perdí de ser...
Mientras repaso estas líneas y derramo unas cuántas lágrimas, me doy cuenta de que no puedo estar seguro de nada. "Tal vez... Quizá... Probablemente..." y demases palabras que lo que menos hacen es demostrar garantías. Es que, ¿qué certezas puedo tener si hice todo mal y en su momento no miré atrás porque creí que era lo mejor? Simplemente estoy enojado conmigo mismo y por eso entiendo que vos también lo estés.
Te amo hija; capaz te moleste saberlo, no lo sé (nuevamente), pero estoy cansado de guardármelo y mal que te pese, fui, soy y seré por siempre tu padre.

MUIÑO, Carolina

sábado, 6 de marzo de 2010

- El Juicio Perfecto -



¿Dónde estoy?
...
¿Qué...Qué es este lugar?
...
...¿Hola?
El contorno de un individuo pequeño se ve pasar a lo lejos.
¿Hola? ¡Que alguien me responda! Exclamó con impaciencia. Ordenó, como solía hacer en su antigua vida.
Siempre igual de cordial.
¿Quién es usted? ¿Qué...Qué hago acá? ¿Dónde estoy?
Muchas preguntas.
¿Me está tomando el pelo?
En absoluto Respondió el individuo con ironía pero serenidad. Definitivamente aquel hombre no era confiable. Su cuerpo, por su tamaño, inspiraba ternura, pero su cara demostraba la maldad interior que lo caracterizaba, aunque evidentemente era un hombre muy sarcástico.
Ella no quiso demostrar debilidad, después de todo, por eso estaba allí...
¡Exijo una respuesta!
No es el lugar correcto para exigir.
¿Se siente bien? ¿Qué bicho le picó?
Uno muy poderoso, ¡seguramente!
Mi tolerancia tiene un límite.
También la mía y la de muchas otras hizo una pausa personas más...
¿No piensa ayudarme? Preguntó confundida.
Sí. Es sólo que usted empezó con el pie equivocado.
¡Mis disculpas! ¡No supe que lo ofendía al intentar averiguar dónde estoy varada!
Claro que su ofensa para mí no significa nada, más que el incremento de mi población. Aún así sus disculpas serían aceptadas si se las pidiera a la persona correcta, aunque eso tampoco me preocupa demasiado.
¿De qué está hablando? Preguntó con curiosidad y sorpresa.
De lo que somos.
¿Dónde estoy?
Pregunta equivocada... Sonrió con picardía.
¿No va a ayudarme?
Sí. Sólo que hay que hacer las preguntas correctas, aunque eso es contradictorio Reposó su mano derecha sobre el brazo de la silla en la que se encontraba sentado y sus dedos se impacientaron. Parecía más un trono que cualquier otra cosa . Al parecer usted está más perdida que el resto; le voy a dar una leve ayuda. Estamos aquí gracias a lo que somos...
¿Lo que somos?
¡ESA ES LA PREGUNTA QUE ESPERABA! Aplaudió mostrando su importante grado de demencia . Somos...bueno, cualquiera diría 'lo que fuimos', pero yo considero que somos lo que fuimos, así que henos aquí nuestro enorme dilema e imprescindible clave.
Somos... ¿Somos lo que fuimos?
Le aseguro que nunca me tocó alguien como usted. ¡Qué curioso!
No me deja las cosas muy claras.
Ninguno de nosotros es compañero de la claridad.
¿Otra ayuda?
Me lo pone difícil. Detesto ayudar a la gente, pero usted tiene algo particular.
¿Algo como qué?
Tal vez sea su desprecio por los valores, no lo sé. No repaso el historial de cada uno antes de llegar de su otra vida. Soy más que nada holgazán. Creo que voy a pedir otras vacaciones Soltó una carcajada estruendosa obligando a sus lacayos a reírse con él.
¿Otra vida?
¡No lo puedo creer! Me acaba de hacer una corrección... Única vida... Digamos que... Acá no necesitamos respirar...
¡¿PARA QUÉ RESPIRAR?! ¡El aire resulta agobiante! ¡Acá morimos de calor! Se quejó con extrema irritación.
No señora, usted está ampliamente equivocada...
¡¿Acaso me va a decir que no nota el calor que hace acá?!
Mmm..... ¿Dónde cree que está, mujer?
No lo sé.
¿Cómo cree que llegó hasta aquí?
No... De hecho, no lo recuerdo.
¡Uy! ¡Con lo vago que soy, usted decide hacerme trabajar! ¡Ya estoy comenzando a irritarme!
Se levantó de aquel asiento mullido; el almohadón tenía su forma en él, como si por años hubiera permanecido sentado, inmóvil. Caminó hacia un rincón poco iluminado aunque de hecho, todo era más bien oscuro y ella pudo definir la estructura de un vulgar fichero, aunque su contenido, por cómo era tratado por ese individuo, parecía no ser tan vulgar.
¡Henos aquí! Tomó un enorme bibliorato y lo colocó sobre una mesa que tenía una particularidad; ella estaba segura de que hacía cinco minutos antes, esa mesa no se encontraba allí.
¡Acérquese! Exclamó con alegría . Usted es una fiel seguidora mía... ¡Oh, sí! Repitió sin cesar a medida que rotaba las páginas.
La mujer se arrimó con temor.
¡No tema mujer! Si yo no tuviese este rango jerárquico, usted asustaría mucho más a todos que yo. ¡Créame!
¿Qué es esto?
¿Todavía no se da cuenta?
No... Respondió con inseguridad.
¡Venga! ¡Definitivamente esto le va a interesar!
Finalmente le ganó la curiosidad y decidió ver por sus propios ojos el contenido de aquel gigante libro.
¡Atrocidades! ¡Pero qué brutal historial!
¿Historial?
Señora, usted es más lenta que ninguno... A ver, cierre su biografía y lea la tapa...
Aquella mujer desearía no haber hecho eso. La tapa contenía la palabra 'Historial' seguida de su nombre completo, fecha de nacimiento y demases datos personales....
¡¿QUIÉN ES USTED?! ¡¿CÓMO SABE TODO ESTO DE MÍ?!
¡Por el santísimo de mi enemigo! ¿Podría por favor leer el contenido?
Claramente a ese hombre le faltaban varios tornillos...
La mujer comenzó a leer detenidamente su biografía. Pese al calor que hacía allí, sus pelos se erizaron, y un escalofrío la recorrió de pies a cabeza.
El individuo analizó cada una de las reacciones de aquella extravagante 'persona'; primero sus manos se convirtieron en un puño y comenzó a temblar notoriamente. Su palidez era visible hasta en la negrura más intensa, sus ojos se achicaron y una,  dos...de golpe... ¿Eran eso lágrimas? Sí. Sus jadeos eran imparables, hasta que de pronto exclamó a gritos:
¡Ya no más! ¡Por favor! ¡Lo suplico! ¡YA NO MÁS!
La risa del individuo comenzó a incrementarse excesivamente. El sonido se oyó hasta en el último recoveco de aquel lugar.
Es asombroso observar sus facetas. Parece que le gusta la violencia, la vanidad, el desprecio, el desamor, la tortura, el castigo, ¡y también resulta ser amante de la mentira!
La mujer no era capaz de responder y el hombre prosiguió con su magnífico juicio.
He visto de todo durante mi mandato, y me siento seguro de que seguiré viendo mucho más, ¡pero lo que hizo usted se pasa de la raya! La mujer continuó sollozando con las manos en su rostro . ¡No se avergüence señora! Después de todo, usted será mi mano derecha, mi pequeño diablillo; ¡y bien ganado tiene ese puesto! ¡No se preocupe mi pequeña aprendiz! Y con su mano hecha un puño, le dio un leve golpeteo en el hombro. Podría decirse que incluso fue un gesto amistoso.
¡No quiero! Expresó la mujer a gritos al comprender todo lo que aquel individuo, si así podía llamársele, había intentado decirle . ¡Me quiero ir de aquí!
      El purgatorio dijo que usted aquí debía venir, y su pasado lo confirma... 'Somos lo que fuimos'. Sin embargo, si todo esto no la convence, mi opinión es considerable e irrefutable... ¡Más sabe el diablo por viejo que por diablo!

MUIÑO, Carolina

viernes, 8 de enero de 2010

- Prefacio -

PREFACIO
La oscuridad comenzaba a aterrarme, extraño en mí sabiendo que me había enfrentado a peores situaciones. Me sentía llena de pánico y con una furia incontrolable. Mi desesperación no se ahogaba en gritos, porque cuanto más silencio hiciera mejor sería para subsistir unos cuantos minutos más. Todo me resultaba agotador; había pasado las últimas treinta y siete horas despierta y mi mente se convertía en un taladro trabajando de manera incesante. El sonido era ensordecedor, y sin embargo, pese a todas las contras que se me presentaban, yo seguía allí, acurrucada detrás de ese enorme montón de cajas que sólo me ocultarían por un período de tiempo no muy prolongado. Algo debía de hacer, pero ¿cuál era la solución que tanto me costaba hallar? Sí. Eso sería...
No estaba dispuesta a poner en riesgo a quien yo más amaba; ese amor que se convertía en un arma de doble filo, imposible de soportar.
Yo era la persona más débil y me culpaba por eso. ¿No valía la pena luchar por quien se había convertido en el eje central de mi vida?
<<No>> Retumbó el eco de mi mente.
Sabía que tarde o temprano este momento llegaría. ¡Qué cobardía la mía! ¡Qué oportuno el hecho de perder todo mi coraje en estas circunstancias!
Nada de lo que me planteaba tenía sentido, y mi mente se convertía en una granada sin seguro. No era lógico marcharme, porque el futuro ya estaba en marcha, acechando cada uno de mis pensamientos. Sabía que ya nada tendría retorno, o al menos no encontraba ninguna señal en el camino como para detenerme a analizarla, como para darle el valor que realmente se merecía.
Tal vez las pistas estaban delante de mis ojos, como siempre había ocurrido todo en mi vida; todo delante de mis narices y nunca con la habilidad suficiente como para percatarme. ¡¿Por qué era capaz de tanto y a la vez de tan poco?!
<<¿Capaz de lidiar con la mismísima muerte y no con vos?>>
Simplemente esperaba que por un instante mi ira me dejara reflexionar tranquila con mis propios pensamientos. No pedía mucho, sólo pedía algo imposible. Un pacto con el diablo, y de pronto todo se torna negro.
<<¡TODO!>>
—Bueno. ¡Basta ya!— Exclamé con impaciencia. Grité.
Para cuando me di cuenta de que mi mente, mi otro yo, se había convertido en un señuelo clásico, sus golpeteos contra el suelo eran mucho mayores de los que esperaba, contra quienes ya no podría batallar.

MUIÑO, Carolina.