lunes, 29 de marzo de 2010

- Carta De Un Padre A Su Hija -

Tal vez hoy te estés preguntando muchas cosas; quizá tus dudas se encuentren a flor de piel; probablemente tu furia resulte insuperable. No tengo mucho por decir, aunque estoy casi seguro de que esperás de mi boca todos los detalles que nunca te van a llegar. Simplemente se me ocurre recordarte que soy tu padre, quien te crió, quien te cuidó, quien te amó, ama y amará para siempre.
En definitiva, ¿quién dijo que por ser padres no cometemos errores? ¡Cometemos, y muchos! Pero yo estoy acá, reconociendo mi equivocación, expresándote todos mis sentimientos.
Ojalá tuviera la entereza de poder decirte personalmente estas palabras; ojalá todo se hubiera dado de otra manera; ojalá todo fuera distinto; ojalá no me odiaras, ni guardaras ese rencor que tanto opaca tu sonrisa, esa felicidad que recuerdo como ayer; esa felicidad que te arrebaté.
Ya perdí la cuenta de los años que pasamos sin hablarnos, y aún así te recuerdo cada día, cada hora, cada minuto, cada segundo...
Mi vida ya no es la misma, porque perdí lo único que le había dado un sentido. No tengo eje y eché a perder mi rumbo; un rumbo que tenía formado y desperdicié por mi inmadurez.
No sé si tiene sentido escribirte esta carta, ya que, ¿con qué fin va dirigida?...
No tengo derecho de pedir perdón, ni de reclamar nada en absoluto, y tampoco es ese el objetivo. Supongo que en el fondo sólo deseo que sepas que no consigo olvidarte, porque fuiste, sos y serás por siempre mi mejor etapa.
Mientras escribo cada línea, imagino tus posibles respuestas y me insulto por saber que por más de toda frase bonita, es injustificable mi comportamiento. No sólo no luché por lo más preciado que tenía, sino que bajé los brazos sin considerarlo. ¡Y pensar que yo te enseñé a ser distinta!
Sos enojera y contestona. Sos hermosa, pero lo más triste de todo, es que ni siquiera puedo describirte, porque me perdí de conocerte. Me perdí de ser feliz con vos. Me perdí de ser...
Mientras repaso estas líneas y derramo unas cuántas lágrimas, me doy cuenta de que no puedo estar seguro de nada. "Tal vez... Quizá... Probablemente..." y demases palabras que lo que menos hacen es demostrar garantías. Es que, ¿qué certezas puedo tener si hice todo mal y en su momento no miré atrás porque creí que era lo mejor? Simplemente estoy enojado conmigo mismo y por eso entiendo que vos también lo estés.
Te amo hija; capaz te moleste saberlo, no lo sé (nuevamente), pero estoy cansado de guardármelo y mal que te pese, fui, soy y seré por siempre tu padre.

MUIÑO, Carolina

sábado, 6 de marzo de 2010

- El Juicio Perfecto -



¿Dónde estoy?
...
¿Qué...Qué es este lugar?
...
...¿Hola?
El contorno de un individuo pequeño se ve pasar a lo lejos.
¿Hola? ¡Que alguien me responda! Exclamó con impaciencia. Ordenó, como solía hacer en su antigua vida.
Siempre igual de cordial.
¿Quién es usted? ¿Qué...Qué hago acá? ¿Dónde estoy?
Muchas preguntas.
¿Me está tomando el pelo?
En absoluto Respondió el individuo con ironía pero serenidad. Definitivamente aquel hombre no era confiable. Su cuerpo, por su tamaño, inspiraba ternura, pero su cara demostraba la maldad interior que lo caracterizaba, aunque evidentemente era un hombre muy sarcástico.
Ella no quiso demostrar debilidad, después de todo, por eso estaba allí...
¡Exijo una respuesta!
No es el lugar correcto para exigir.
¿Se siente bien? ¿Qué bicho le picó?
Uno muy poderoso, ¡seguramente!
Mi tolerancia tiene un límite.
También la mía y la de muchas otras hizo una pausa personas más...
¿No piensa ayudarme? Preguntó confundida.
Sí. Es sólo que usted empezó con el pie equivocado.
¡Mis disculpas! ¡No supe que lo ofendía al intentar averiguar dónde estoy varada!
Claro que su ofensa para mí no significa nada, más que el incremento de mi población. Aún así sus disculpas serían aceptadas si se las pidiera a la persona correcta, aunque eso tampoco me preocupa demasiado.
¿De qué está hablando? Preguntó con curiosidad y sorpresa.
De lo que somos.
¿Dónde estoy?
Pregunta equivocada... Sonrió con picardía.
¿No va a ayudarme?
Sí. Sólo que hay que hacer las preguntas correctas, aunque eso es contradictorio Reposó su mano derecha sobre el brazo de la silla en la que se encontraba sentado y sus dedos se impacientaron. Parecía más un trono que cualquier otra cosa . Al parecer usted está más perdida que el resto; le voy a dar una leve ayuda. Estamos aquí gracias a lo que somos...
¿Lo que somos?
¡ESA ES LA PREGUNTA QUE ESPERABA! Aplaudió mostrando su importante grado de demencia . Somos...bueno, cualquiera diría 'lo que fuimos', pero yo considero que somos lo que fuimos, así que henos aquí nuestro enorme dilema e imprescindible clave.
Somos... ¿Somos lo que fuimos?
Le aseguro que nunca me tocó alguien como usted. ¡Qué curioso!
No me deja las cosas muy claras.
Ninguno de nosotros es compañero de la claridad.
¿Otra ayuda?
Me lo pone difícil. Detesto ayudar a la gente, pero usted tiene algo particular.
¿Algo como qué?
Tal vez sea su desprecio por los valores, no lo sé. No repaso el historial de cada uno antes de llegar de su otra vida. Soy más que nada holgazán. Creo que voy a pedir otras vacaciones Soltó una carcajada estruendosa obligando a sus lacayos a reírse con él.
¿Otra vida?
¡No lo puedo creer! Me acaba de hacer una corrección... Única vida... Digamos que... Acá no necesitamos respirar...
¡¿PARA QUÉ RESPIRAR?! ¡El aire resulta agobiante! ¡Acá morimos de calor! Se quejó con extrema irritación.
No señora, usted está ampliamente equivocada...
¡¿Acaso me va a decir que no nota el calor que hace acá?!
Mmm..... ¿Dónde cree que está, mujer?
No lo sé.
¿Cómo cree que llegó hasta aquí?
No... De hecho, no lo recuerdo.
¡Uy! ¡Con lo vago que soy, usted decide hacerme trabajar! ¡Ya estoy comenzando a irritarme!
Se levantó de aquel asiento mullido; el almohadón tenía su forma en él, como si por años hubiera permanecido sentado, inmóvil. Caminó hacia un rincón poco iluminado aunque de hecho, todo era más bien oscuro y ella pudo definir la estructura de un vulgar fichero, aunque su contenido, por cómo era tratado por ese individuo, parecía no ser tan vulgar.
¡Henos aquí! Tomó un enorme bibliorato y lo colocó sobre una mesa que tenía una particularidad; ella estaba segura de que hacía cinco minutos antes, esa mesa no se encontraba allí.
¡Acérquese! Exclamó con alegría . Usted es una fiel seguidora mía... ¡Oh, sí! Repitió sin cesar a medida que rotaba las páginas.
La mujer se arrimó con temor.
¡No tema mujer! Si yo no tuviese este rango jerárquico, usted asustaría mucho más a todos que yo. ¡Créame!
¿Qué es esto?
¿Todavía no se da cuenta?
No... Respondió con inseguridad.
¡Venga! ¡Definitivamente esto le va a interesar!
Finalmente le ganó la curiosidad y decidió ver por sus propios ojos el contenido de aquel gigante libro.
¡Atrocidades! ¡Pero qué brutal historial!
¿Historial?
Señora, usted es más lenta que ninguno... A ver, cierre su biografía y lea la tapa...
Aquella mujer desearía no haber hecho eso. La tapa contenía la palabra 'Historial' seguida de su nombre completo, fecha de nacimiento y demases datos personales....
¡¿QUIÉN ES USTED?! ¡¿CÓMO SABE TODO ESTO DE MÍ?!
¡Por el santísimo de mi enemigo! ¿Podría por favor leer el contenido?
Claramente a ese hombre le faltaban varios tornillos...
La mujer comenzó a leer detenidamente su biografía. Pese al calor que hacía allí, sus pelos se erizaron, y un escalofrío la recorrió de pies a cabeza.
El individuo analizó cada una de las reacciones de aquella extravagante 'persona'; primero sus manos se convirtieron en un puño y comenzó a temblar notoriamente. Su palidez era visible hasta en la negrura más intensa, sus ojos se achicaron y una,  dos...de golpe... ¿Eran eso lágrimas? Sí. Sus jadeos eran imparables, hasta que de pronto exclamó a gritos:
¡Ya no más! ¡Por favor! ¡Lo suplico! ¡YA NO MÁS!
La risa del individuo comenzó a incrementarse excesivamente. El sonido se oyó hasta en el último recoveco de aquel lugar.
Es asombroso observar sus facetas. Parece que le gusta la violencia, la vanidad, el desprecio, el desamor, la tortura, el castigo, ¡y también resulta ser amante de la mentira!
La mujer no era capaz de responder y el hombre prosiguió con su magnífico juicio.
He visto de todo durante mi mandato, y me siento seguro de que seguiré viendo mucho más, ¡pero lo que hizo usted se pasa de la raya! La mujer continuó sollozando con las manos en su rostro . ¡No se avergüence señora! Después de todo, usted será mi mano derecha, mi pequeño diablillo; ¡y bien ganado tiene ese puesto! ¡No se preocupe mi pequeña aprendiz! Y con su mano hecha un puño, le dio un leve golpeteo en el hombro. Podría decirse que incluso fue un gesto amistoso.
¡No quiero! Expresó la mujer a gritos al comprender todo lo que aquel individuo, si así podía llamársele, había intentado decirle . ¡Me quiero ir de aquí!
      El purgatorio dijo que usted aquí debía venir, y su pasado lo confirma... 'Somos lo que fuimos'. Sin embargo, si todo esto no la convence, mi opinión es considerable e irrefutable... ¡Más sabe el diablo por viejo que por diablo!

MUIÑO, Carolina