viernes, 31 de diciembre de 2010

- Se Viene, Se Viene -

Tenía pensado escribir lo usual... Palabras de afecto, agradecimientos... Pero creo que a estas alturas sería muy básico, así que vamos a improvisar...
Me prometí no escribir nada, sin antes haber ordenado mi habitación.
Estuve durante cuatro días, y me dediqué a una limpieza general. Sí, un desastre total, pero valió la pena, porque me digné a recibir este 2011 ordenando al menos una parte de mi vida.
Suena un tanto estúpido, porque cualquiera es capaz de ordenar su cuarto y no anda haciendo menciones honoríficas por ahí, pero, simbólicamente, se podría decir que dejo a este 2010 en un baúl, encerrado bajo 7 llaves... Como quién dice por ahí: ¡Año nuevo, vida nueva!
Hace poco una amiga que pretendo conocer próximamente y a la cual valoro profundamente, me pasó una seguidilla de videos de Youtube. Era un discurso completo de una psicóloga dando una conferencia muy interesante. Comparaba las diferencias del cerebro masculino del femenino... Planteaba una teoría que yo ya había escuchado una vez. Ahora no puedo recordar su nombre —me sale algo así como teoría de los compartimientos— pero sí sé explicar de qué se trataba; en pocas palabras, explicaba la complejidad del cerebro femenino, y la extrema capacidad de no saber separar los sentimientos de todo lo demás... Es decir, por tirar un ejemplo tonto, tenemos que estudiar y no podemos porque estamos pensando en ese mensaje que no nos llega y bla bla bla... Me acuerdo de un ejemplo concreto, a la hora de decidir ordenar nuestros placares, se nos complica en demasía porque estamos pensando todo el tiempo en: "Esto no lo voy a usar nunca, pero tiene valor sentimental. ¡Mejor lo dejo!" "¡Esto también lo dejo porque quizá en algún momento me vuelva a ir!"
Díganme si no es cierto... ¡Qué pedazo de ilusas!
En fin, ¿qué rayos tendrá esto que ver, con el año que se va y el nuevo que comienza?
Hoy fui capaz de deshacerme de todo lo que sé que nunca voy a usar, porque sé que alguien le va a dar una mejor utilidad.
No voy a engañar a nadie, y menos a mí misma... Decidí conservar algunas cosas, y las guardé en mi caja de recuerdos (sí, ¡qué cursi y patética! ¡CAJA DE RECUERDOS! ¡Ja ja!) y me invadió la melancolía... Una melancolía con sabor agradable, alegre, feliz, porque pese a sentir dicha melancolía, HOY, fui capaz de guardar mi agenda del 2010, cerrando el año por completo, con orgullo. Hoy fui capaz de decir hasta nunca, y de adaptarme al cambio; un cambio rotundamente necesario.
Muchos saben que en este año estoy cerrando una etapa. Que mi vida dio un giro de 360º, ¡pero positivamente! Al menos yo lo siento así, aunque no todos compartan mi opinión.
Me siento más liberada, con proyectos a futuro y sin un techo, ¡con ansias de escalar hasta el cielo!
Así que como dije antes, año nuevo, vida nueva...
¡Y a ordenar sus placares!

P.D: Los quiero. Gracias por formar parte de mi vida. Y de todo corazón, espero que terminen bien el 2010 y empiecen mucho mejor el 2011.

Muiño, Carolina.

domingo, 5 de diciembre de 2010

- Canciones En Tu Corazón -

“A vos amigo, te dejo este tema, porque siempre estás ahí, dejándome alguna canción… Y creo que las canciones reflejan emociones… Transmiten sentimientos y generan estados… Esta canción me hace encontrarme conmigo misma cada vez que la escucho; me hace sentir que necesito todo, pero aún no consigo nada… Me aflora distintas sensaciones. Y por ser mi amigo, quiero que te descubras un segundo, como me descubrí yo”.
Porque una canción que a uno le llega de una manera, al otro posiblemente le llegue de otra, con mayor o menor intensidad, dependiendo del momento por el que esté pasando…
Porque cuando estamos enamorados, las canciones nos afectan más de la cuenta, así como cuando estamos de mal humor, tristes o contentos… Siempre hay una letra para cada sentimiento que nos aflora… Incluso para cuando la duda nos acecha, y no sabemos lo que sentimos; y no sabemos para dónde salir corriendo…
Porque considero necesario musicalizar cada instante, cada segundo, para congelarlo y eternizarlo, porque en definitiva los grandes momentos de la vida están acompañados de una canción; y si no lo estuvieron o no lo están, siempre una buena melodía, nos hace recordarlos, como si los estuviésemos viviendo. —Como en las películas, o en las telenovelas, en las que el impacto generado de cada escena es mayor, gracias a las bandas sonoras.
Y porque guardar canciones en tu corazón, es guardar circunstancias que pasaron, es mirar para atrás, y finalmente, sentirte orgulloso del camino que tomaste y del lugar en donde estás parado.
 
Muiño, Carolina.