martes, 26 de julio de 2016

- La Cruda Verdad (Tips) -

¿Estás pasando por una ruptura amorosa? ¿Sentís tu corazón un poquito hecho pedazos?
Espero que no estés corriendo con mi misma suerte, pero de ser así, tengo algunos consejos para vos, para que el proceso te resulte más llevadero, o al menos para poder afrontar con altura la cruda verdad.

  1. Como verás, el primero sin duda es escribir. Escribí hasta el cansancio. Escribí hasta que no te den más los sentimientos. Escribí sin parar. Escribí cartas que nunca vas a mandar. No te guardes ningún sentimiento. Volcalos todos en una hoja, cuando puedas y como puedas. No importa que sean palabras o expresiones sin sentido, lo importante es extraerlos de raíz. Lamentablemente, querido amigo, debo decirte que las raíces se multiplican. Paciencia.
  2. Llorá. Llorá a mares. No tengas miedo de secarte. No va a pasar. Las lágrimas, mágicamente, son infinitas. Si estás mal no te mientas a vos mismo. Podés tener momentos de distracción, pero esto también es parte de no guardarte sentimientos. Sino el día que estalles, vas a generar un tsunami irreparable.
  3. Vas a pasar por todos los estados. Sí, todos. Tristeza, ira, angustia, alivio, dolor, enojo... Tanto para con vos como para con el otro. Vas a querer volver, aunque eso implique no tener amor propio. Vas a preocuparte por el futuro. Vas a querer que un clavo saque otro clavo. Tiempo al tiempo. No sirve forzarte.
  4. Aferrate a la gente que te quiere. Estar solo después de compartir tus días constantemente junto a otra persona a la que le confiaste todo no es jamás un buen extremo. Llorá, insultá y derrapá a su lado. Atosigalos. Por algo son tus amigos. Si no están con vos en este momento acompañándote en todos tus estados o soportando tu inestabilidad emocional, no son verdaderos amigos.
  5. Hablá con todos, las veces que lo necesites, aunque suenes repetitivo. En lo personal, he llegado a hablar con gente a la que no pensé que llegaría a recurrir. Me sirvió. Funciona como método de descarga. Es tener psicólogos constantes, gente que te dice "yo te entiendo". Con eso a veces alcanza.
  6. Callá. Hay momentos en que no vas a querer hablar de lo que pasó. Es cuestión de encontrar el equilibrio entre lo que vos necesitás y lo que a veces conviene, ya te vas a ir dando cuenta.
  7. Vas a odiar todas las frases cliché que resuenan post ruptura amorosa. Es indignante que en la era de la comunicación 3.0 no exista una alternativa mágica y efectiva para dejar de sufrir. No querés una solución a largo plazo. Algo que dependa del tiempo, de la paciencia, de soportar el dolor para hacerte más fuerte y blablabla. Lamento decirte, son reales. Yo también las odio. Deberían estar prohibidas por ley. Es lo que hay.
  8. Pedile a tus amigos que te obliguen a hacer actividades. Vos, por tu cuenta, no vas a querer. El desgano es supremo. No es que no querés, es que soltar el dolor, paradójicamente, duele. Cuesta dejar de sufrir por la separación de la persona que uno ama. Es asumir que lo que pasó, es irreversible. No tiene vuelta atrás. Es dejar las esperanzas de lado. Es pasar página y uno no quiere pasar página de la historia que lo marcó.
  9. Esto no se va a solucionar pronto. Vas a estar muchísimo tiempo más así. El primer mes es el más duro. Los días de lluvia van a ser los peores. Los lugares que recorrieron juntos van a jugarte malas pasadas. Las canciones cuyas letras antes pasaban desapercibidas, hoy te van a destruir. Lo único que te puedo aconsejar, es que no te tortures por motus propio.
  10. Vas a perder tu autoestima y tu seguridad. No te puedo mentir, es lo último que vas a recuperar.
  11. Por último y de hecho más importante que todo lo que te acabo de sugerir: no le hagas caso a nadie. Vas a vivir tus propias experiencias. Vas a cometer cientos de errores. Es tu momento para hacerlo. Las rupturas, lamentablemente, son un vale todo. No sirve que pirulo, fulano o mengano te digan qué hacer. Podés guiarte por sus consejos, pero no necesariamente seguirlos a rajatabla. Seguramente ni ellos mismos predican con el ejemplo. Ya bastante con todo lo que te pasa como para obligarte a hacer lo que los demás te dicen. Si le querés escribir y como a mí, te duele la piel por no hacerlo, posiblemente lo hagas igual. Cada pareja es un mundo, cada despareja lo es más. Sólo ustedes se conocen. Quizá esto a veces te haga estar en paz.
No tengo idea de cuál es tu historia. Tampoco sé si fuiste quien dejó o fuiste el dejado (aunque es mil veces más fácil dejar). Escribo esto porque estoy proyectando, así que realmente espero que te sirva a vos, pero que también me sirva a mí.
En unos meses te cuento.


sábado, 23 de julio de 2016

- Ave Fénix -

Angustia. Dolor en el pecho. Falta de aire. Así empieza la catástrofe. Cuando te dicen que no va más y realmente no-va-más.
¿Qué duele más? ¿Los años compartidos fracasados? ¿El futuro incierto? ¿La tristeza? ¿La soledad repentina? ¿Querer seguir pese a todo lo malo? ¿La escasez de amor propio? ¿Que te obliguen a dejar de amar? ¿Que no te amen en igual medida? ¿Que te saquen la venda de los ojos? ¿Querer seguir pese a todo lo malo? <<Ah, eso ya lo dije>>
Todo. Es toda una enorme bola de dolor. Todo duele por igual. Todo se convierte en una punzada que te abre de adentro hacia afuera, como una cirugía a corazón abierto. Así es como lo siento.
Siento el corazón al rojo vivo. Siento un nudo en la garganta que me trago cada vez que me levanto, cada vez que me lavo los dientes, cada vez que trabajo, como, duermo, vivo. Y vivo como puedo, aunque por momentos sienta que ya no quiero más.
Pero cuando todo quema, cuando todo arde, la única opción es resurgir de las cenizas, como el ave Fénix, y llorar con el fin de limpiar, con el fin de curar.
Después de todo, tarde o temprano,
se puede volver a aprender a volar.

lunes, 18 de julio de 2016

- Conocí a una persona... -

Conocí a una persona que siempre hizo lo que quiso. Que se la jugó por cada sentimiento, aunque un día fuera uno y al otro ya no fuera.
Una persona a la que no puedo juzgar porque me enseñó más de lo que imagino y hasta yo heredé algunas de sus cualidades, tanto buenas como malas.
Conocí a una persona que me cambió la vida, para bien y para mal. Que me hizo el ser más feliz de este planeta y me arrebató toda esa felicidad en un segundo.
Eso es lo que pasa cuando le das suficiente poder a alguien como para destruirte, cuando le entregás tu todo y te convertís en su nada.
Conocí a una persona, aunque creo que ya no la conozco más.

domingo, 17 de julio de 2016

- Fecha de Vencimiento -

Cuando empezás una relación, nunca creés que va a tener fecha de caducidad. Arrancás de cero, lleno de expectativas, lleno de ilusiones, esperanzas y proyectos. Arrancás con alegría y euforia.
Son sentimientos que no olvido, que todavía tengo frescos.
Hoy me pasan como flashes. Uno tras otro.
La primera mirada, un flechazo total. Las caricias que jamás creí que sabría dar. Los besos, los abrazos, los mensajes, el primer te amo, las risas, los regalos de cada aniversario, las canciones que compartimos, los lugares, los paseos, cada salida. Todos forman parte de un código único, irrepetible e inolvidable.
Todos quisiéramos de antemano contar con una bola de cristal que nos asegure un futuro a la par, un camino de a dos. La certeza de que no le estamos pifiando.
La incertidumbre del no saber pesa tanto que a veces te come por dentro. Y cuando  todo se empieza a desmoronar, cuando se avecina eso que tanto temías, ya no hay tu tía que te pueda salvar.
Y llega. Vivís el derrumbe. Ves cómo tu piso se desmorona. Mirás hacia atrás y la avalancha de recuerdos no deja de jugarte malas pasadas.
Hay días mejores y días peores. Días en que entendés que todo pasa por algo y que pese a lo malo, creciste, o al menos es lo único reconfortante de lo que uno mínimamente se puede agarrar. Días en que quisieras volver el tiempo atrás a ese momento donde todavía les saltaba el corazón y días en que desearías no haber vivido nada.
Lamentablemente nada es tan mágico como parece y el amor no es una ciencia exacta.
Las relaciones no son como envases, con una aclaración de antemano, una advertencia que te indica que todo tiene un final, con precisión de día, mes y año, porque en ese caso, ¿quién se la jugaría por amor?